Historia del Congreso Morelense Interescolar sobre Sexualidad Humana

Por: Antón Castellanos Usigli

En agosto de 2004, después de haberme graduado con honores de la Secundaria del Colegio Williams de Cuernavaca, ingreso al Bachillerato de la misma institución. Una de mis materias era Introducción a las Ciencias Sociales, que impartía una filósofa muy inteligente, la Profra. Centeocihuatl Virto, quien desde los primeros días de clases nos anunció que durante todo el semestre desarrollaríamos un proyecto de investigación en equipo sobre el tema que quisiéramos. Los avances del proyecto corresponderían a nuestros tres exámenes parciales y a nuestro examen final no sólo en Introducción a las Ciencias Sociales, sino en las materias de Taller de Lectura y Redacción e Informática. Recuerdo que la gran mayoría de mis compañeros sufrieron intensamente con este proyecto interdisciplinario, a mí en lo personal me acercó al maravilloso proceso de investigar y lo que es más, me acercó a la licenciatura que eventualmente elegiría para estudiar y a un interés de vida: la sexualidad humana.
Mis dos compañeras de equipo fueron Marianne Revilak y Ma. Fernanda Salazar, y un día, hablando con Marianne por teléfono, surgió la idea de que nuestro trabajo de investigación tratara sobre “algo de sexualidad”. Me parece que en esa plática sorteamos temas como la industria pornográfica y los embaraznos en adolescentes, y finalmente elegimos el tema de relaciones sexuales de riesgo en jóvenes mexicanos.

Sinceramente, yo no sabía nada sobre sexualidad humana; como la inmensa mayoría de los adolescentes de nuestro país, había crecido sin tener ningún tipo de orientación al respecto, ni de mis padres ni de la escuela (salvo lo básico que se toca en clases de Biología y que casi siempre pasa desapercibido). Sin embargo, conforme me fui documentando al respecto, el tema comenzó a llamarme mucho la atención. Además, por esas épocas veía un programa que me encantaba, Válvula de Escape, con Horacio Villalobos. Acostumbraba llegar del Williams, comer, hacer algo de tarea y sintonizar Telehit, para ver a Horacio, que dependiendo del día de la semana hablaba de cine, moda, música, los chismes del espectáculo y de sexualidad. Todos los miércoles invitaba a Luis Perelman y Rinna Riesenfeld, dos sexólogos muy conocidos, fundadores de “El Armario Abierto”, la única librería de América Latina especializada en sexualidad. La dinámica que tenían Luis, Rinna y Horacio era divertidísima, pero más importante, difundían información científica de alta calidad. Gracias a ellos aprendí muchísimo y me animé a conocer “El Armario Abierto”, en donde compré los primeros libros que leí sobre sexualidad como parte de la investigación que realizaba, uno de ellos fue Educación Sexual en la Escuela, de Vivianne Hiriart, que logró introducirme e interesarme en la educación sexual.