En México y el mundo vivimos nuevas realidades sexuales. Como bien explica Eusebio Rubio, todos los elementos que conforman la sexualidad tienen un sustrato biológico y adquieren significados psicológicos y culturales. Los significados culturales, al depender de los colectivos humanos, están sujetos a constantes transformaciones.
En los últimos años la diversidad sexual ha adquirido un mayor reconocimiento, sin embargo, la homofobia persiste entre niños, jóvenes, adultos y ancianos de todos los estratos socioeconómicos. Los medios de comunicación promueven estereotipos dañinos sobre las personas con una orientación sexual distinta a la heterosexual y muchas empresas, por otro lado, han convertido a la comunidad gay en su principal blanco de marketing. Consumismo, antros, ropa de marca y un culto extremo al cuerpo y a la belleza física parecen definir la identidad gay, sobre todo en países desarrollados. A pesar de que esto ha favorecido la aceptación social de la comunidad homosexual, es imprescindible realizar un análisis cuidadoso de dicha relación entre el ser y el tener.
En cuestiones de género, se ha avanzado muchísimo para que las mujeres tengan garantizados mismos derechos y obligaciones, pero el machismo no se ha acabado; en muchos ámbitos continúa siendo palpable y en otros más se ha invisibilizado. La sexualización de las mujeres desde niñas, fenómeno sobre el que ya ha alertado la American Psychological Association (APA), constituye un pilar de la misoginia. La imagen tan rígida y arbitraria del ser hombre que establece el machismo ya resulta fatigante para muchos, por lo que ahora surgen términos como “metrosexual” o “metroemocional” con los que puede autodenominarse todo aquel que decide expresar otras gamas de lo masculino, pero sin dejar de reafirmar que su heterosexualidad se mantiene intacta. Entonces, el surgimiento de dichas categorías refleja que estamos en el proceso de aceptar la diversidad de masculinidades; si la aceptación fuera ya un hecho y no un proceso y si el ser homosexual u heterosexual resultara irrelevante para que el hombre se pudiera considerar dentro del espectro masculino, las categorías simplemente no existirían. Entendamos que la diversidad en la masculinidad no podrá aceptarse hasta que se acabe con la relación simbólica entre homosexualidad y femineidad, y en consecuencia, con la preocupación de que un deslice fuera del parámetro trazado por el machismo pudiera significar homosexualidad, a menos que se le adjetive para indicar que se sigue siendo "hombre", de distinta forma pero "hombre" a final de cuentas…
Al respecto de la reproductividad vemos que el conocimiento de los métodos anticonceptivos se ha popularizado, sin embargo, en nuestro país resultan embarazadas cerca de medio millón de mujeres adolescentes cada año 1, lo que nos dice que se requieren campañas eficaces de planificación familiar encaminadas a brindarles herramientas a los jóvenes para que éstos puedan construir proyectos de vida donde incluyan responsablemente la maternidad o la paternidad. Recientemente, el Gobierno del Distrito Federal despenalizó el aborto y la Suprema Corte de Justicia de la Nación respaldó esa legislación, lo cual avivó el debate público sobre el tema.
“El matrimonio está en crisis” es una frase que actualmente se escucha con bastante frecuencia y con diversas acepciones. Lo que suele olvidarse es que una crisis no tiene que ser necesariamente negativa. De acuerdo a las teorías de Robert Sternberg, los tres componentes del amor son: la pasión, la intimidad y el compromiso, conceptos que hoy día son cuestionados por la juventud, creándose así nuevas formas de vinculación afectiva interpersonal. La transformación de los roles de género y la búsqueda por relaciones más plenas, satisfactorias y funcionales también han contribuído a que muchas parejas opten por cambiar las reglas tradicionales del juego, resultando en consecuencias positivas para algunas y para otras no tanto. La visibilidad de las parejas conformadas por personas del mismo sexo ha despertado el interés de ciertos autores, que incluso señalan que los heterosexuales podrían aprender varias cosas de su funcionamiento. La violencia en el noviazgo y en el matrimonio está muy generalizada y comúnmente pasa desapercibida por el ojo público y judicial, lo que agrava la situación de las víctimas.
Continuando por este breve recorrido de la actualidad sexual, es imprescindible destacar la renovación de pensamientos y actitudes por parte de amplios sectores de la población para conceptualizar y vivenciar el erotismo con menor vergüenza, miedo, culpa y represión. Ninguno de estos conceptos se ha desvanecido, pero indudablemente se han debilitado. Las disfunciones de la respuesta sexual, como la disfunción eréctil, la eyaculación prematura y la anorgasmia, constituyen problemáticas del erotismo con altos índices de prevalencia que pueden tener su origen en conflictos psicológicos asociados, precisamente, a la culpa, la represión, la vergüenza y el miedo. De igual manera, las parafilias (antes llamadas perversiones sexuales, por ejemplo: el sadomasoquismo y el fetichismo) son consecuencia de un desarrollo psicosexual inadecuado que se caracteriza por los mismos cuatro conceptos. El crecimiento exponencial de la producción y demanda de pornografía con temáticas parafílicas revela la incidencia de estas particulares psicopatologías.
Las cifras de abuso sexual son espeluznantes, y al ser perpetrado por ofensores sexuales y pedófilos es un fenómeno íntimamente ligado a las parafilias.
La gran mayoría de los adolescentes mexicanos inician su vida sexual a los 15 y 16 años de edad, y un tercio de ellos lo hace sin utilizar algún método anticonceptivo o de protección 2, lo que los vulnerabiliza ante las infecciones de transmisión sexual, que se propagan alarmantemente. Cabe mencionar que debido al internet y a las nuevas tecnologías de telecomunicación, los jóvenes, sobre todo varones, acceden fácilmente a todo tipo de pornografía. Sin una formación adecuada en sexualidad, la exposición a material pornográfico deviene en distorsiones del erotismo, la afectividad y el género.
Las nuevas realidades sexuales son complejas y nos plantean retos de salubridad física y mental que deben afrontarse, como bien establecen las leyes mexicanas y las organizaciones internacionales de salud, mediante estrategias y programas de educación sexual científica, laica, integral y basada en el respeto a los derechos humanos. De ello depende la resolución de las problemáticas sexuales de nuestro país y el mundo.
El Congreso Morelense Interescolar sobre Sexualidad Humana es un proyecto que promoverá el aprendizaje de jóvenes y adultos para comprender estas nuevas realidades y afrontar los retos que plantean teniendo como meta un mayor bienestar sexual.
Los invito cordialmente a formar parte de este Segundo Congreso con entusiasmo y a invitar a su vez a más personas para que participen en él.
Antón Castellanos Usigli
Fundador y Coordinador General
Congreso Morenlense Interescolar sobre Sexualidad Humana